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CO-CATEDRAL SANTA CATALINA DE MOQUEGUA
En el año de 1652, en las ferias de cuaresma, los religiosos dominicos de la orden de predicadores de Arequipa ayudaron a mucha gente en Moquegua, que en reunión de cabildo abierto acordaron la existencia de un convento.
En 1948, a raíz del terremoto, sufrió muchas averías más, por lo que en 1961, se demolió la fachada y se reconstruyó hasta diciembre de 1966, cuando la obra fue entregada.
En el año 2000 a raiz del remoto del 23 de Junio, vuelve a sufrir daños con las que queda parcialmente destruida.
Es en este año que se culminó su total reparación y hoy vuelve a congregar a sus fieles, y puede ser ya visitada por los turistas.
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TEMPLO DE "SAN GERONIMO
El 8 de marzo de 1614, en tres obispados: Cuzco, Huamanga y Arequipa, fue el 11º. Virrey Don Juan Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros, el Comisionado por el Rey de España, Felipe III, para hacer el deslinde correspondiente, haciendo efectivas las bulas que con fechas de 20 de julio de 1609 y 16 de enero de 1612, había expedido su Santidad Paulo V, accediendo al pedido que en tal sentido le hiciera su Majestad Española.
La doctrina es sumamente reducida y no tiene otra iglesia en toda su extensión de 24 leguas desde el río Yte hasta Yerbabuena ... el templo es de un solo cañón de competente largo y ancho, todo de adobe y barro, con la techumbre de tijera de mangle y cubierta de tablazón de alerce que se trae del Reyno de Chile, toda nueva del propio material .
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RUINAS DEL CONVENTO DE LOS JESUITAS
Este lugar se encuentra ubicado en la ciudad de Moquegua, entre las calles Callao, Lima, Tacna y la Av. Balta.
Actualmente, en lo que fuera el Convento de los Jesuitas, funciona el nivel primario del Colegio Santa Fortunata (3 de Abril).
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TEMPLO SAN AGUSTIN DE TORATA
A 25 Km. de la ciudad de Moquegua y a 2,207 m.s.n.m., se encuentra este pintoresco distrito y una serie de construcciones abovedadas, debajo exactamente de la Comandancia de la Guardia Civil, las que dan fe de la existencia de un remoto templo, cuya fecha de construcción dataría de finales del siglo XVI, y que sobre sus restos erigiera en advocación a San Agustín (1,752). Esta obra de piedra pulida, argamasa y de una rica envergadura arquitectónica sufrió, también, las consecuencias de fuertes movimientos telúricos, que azotaron la región en ese entonces.
También sufrió daños por la labor empírica, en el afán de su construcción, al revestirse interiormente el templo con argamasa, yeso y pintura, cubriendo y destrozando las moldaduras de las cornisas, los fustes y los capiteles de las columnas.
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